La universidad y los Z, dos extraños obligados a entenderse


Los jóvenes Z se han enfrentado, un año más, a la temida selectividad. Ante el cumulo de sensaciones que se perciben, resalta la incertidumbre. Cómo será la uni.  Los futuros universitarios se estarán imaginando su paso por la universidad como una experiencia increíble llena de buenos ratos y sabiduría pero, la verdad, buenos ratos por doquier, pero la sabiduría, como la entendemos los Z, escasea. ¿Qué pasa con los Z en el aula?

Vivimos con prisa, queremos todo aquí y ahora, queremos que Mr. Google nos resuelva la vida instantáneamente, pero sobre todo, queremos información nueva, porque el saber no ocupa lugar pero sí tiempo y los Z no lo podemos perder. No es casualidad, sólo párense a pensar en el paradigma en el que hemos crecido: cambios continuos, rapidez, evolución, digitalización, internet, conexión y comunicación permanente, toda la información a nuestros pies, la crisis, la subjetividad, el materialismo, la importancia de tener un hueco en las RRSS, que son nuestra sociedad. Eso queremos, ese es el Everest de todo Z: dejar huella, ser alguien y hacer algo. Pero no queremos esperar, esperar esta pasado de moda.

Internet ha sido nuestro mentor. Internet es práctico, sencillo y rápido pero sobre todo, te da justo lo que quieres y lo que necesitas. Los cerebros en ebullición de las mentes más jóvenes quieren justo eso, practicidad académica, contenido actual y novedoso. Quieren retos, superarse, ganar la guerra de la clase, pero no por estudiarse las memorias de un autor que nació cuatro siglos antes que ellos. Quieren conseguir la medalla solitos, solitos con internet claro, porque tienen muchas ideas que, tristemente, se quedan en anécdotas de pasillo entre clase y clase.

En el camino se nos cruzan mil y una piedras, porque la realidad de las aulas choca con nuestra manera de ser y de entender la vida. No entendemos los exámenes, estudiar de memoria nos parece absurdo. Resolver un caso aplicando el código civil sí nos parece útil y además nos motiva, porque podemos sacar ese afán de protagonismo que nos inquieta, demostrar la valía individual o grupal. La nueva selectividad, la nueva ley de educación…todo diseñado por aquellos que no entienden lo que sucede, por aquellos a los que internet les llegó entrada ya la juventud, se ríen de los selfies y se crispan cuando ven a un Z pegado al móvil porque no entienden todo lo que éste guarda en su aparatito y el significado de tener xK followers.

Los Z estamos inadaptados en la sociedad, tenemos ese dilema entre la manera de desarrollar nuestra vida por tener la digitalización y el cambio impregnado en el ADN y la realidad que hay fuera, donde las generaciones que nos preceden gestionan la rúbrica social.


Luna Silvestro

Graduada en Marketing, con experiencia en redes sociales y comunicación estratégica. Actualmente forma parte del equipo de Marketing de ATREVIA Madrid.

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